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Proyección y planificación: Qué esperar de la economía en febrero y cómo prepararse

Febrero no es un mes de expansión económica. Es un mes de corrección. El consumo baja su ritmo, el efectivo escasea y las decisiones se toman con más cautela. Familias y pequeños negocios ajustan después del gasto acumulado de fin de año y enfrentan un mercado más selectivo, donde cada sol cuenta y nada se compra por impulso.



En el plano económico, el mes mantiene precios firmes en servicios y alimentos, con poco margen para alivios inmediatos. No hay señales de recuperación acelerada ni de caída abrupta: lo que predomina es la estabilidad frágil. Para los negocios, esto se traduce en menor rotación, clientes más informados y una presión constante por sostener precios sin perder rentabilidad.


Febrero exige gestión, no expectativa. Revisar costos, reducir gastos innecesarios, controlar inventarios y priorizar liquidez es más efectivo que lanzar campañas agresivas. El error común es forzar ventas cuando el mercado aún no responde. El acierto está en ordenar la operación y preparar el terreno para marzo y abril, cuando la actividad empieza a normalizarse.


La lectura económica del mes es clara: quien llegue a febrero sin planificación lo sentirá en caja; quien lo use para ajustar y proyectar, ganará margen después. No es un mes para crecer, es un mes para decidir bien.

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