Gastos fijos vs. variables: cómo ajustar sin afectar el negocio
- Héctor Kuga Carrillo
- hace 6 días
- 2 Min. de lectura
En un contexto de incertidumbre económica y márgenes cada vez más ajustados, la gestión de los gastos se convierte en una decisión estratégica, no solo contable. Reducir costos sin afectar la operación ni la propuesta de valor del negocio es un desafío frecuente para emprendedores y pequeñas empresas. La clave está en entender la diferencia entre gastos fijos y variables, y actuar con criterio.

Los gastos fijos son aquellos que se mantienen estables independientemente del nivel de ventas: alquiler, planilla, servicios básicos, licencias o suscripciones. Ajustarlos requiere mayor análisis, porque un recorte mal hecho puede afectar la continuidad del negocio. Renegociar contratos, optimizar espacios, revisar servicios que ya no aportan valor o pasar de esquemas rígidos a modelos más flexibles (coworking, trabajo híbrido, outsourcing) suele ser más efectivo que un recorte directo.
En cambio, los gastos variables están ligados al nivel de actividad: insumos, comisiones, logística, publicidad o costos operativos por venta. Aquí el ajuste puede ser más dinámico. Negociar con proveedores, comprar de forma más planificada, medir el retorno real de las campañas de marketing o priorizar canales de venta más eficientes permite reducir costos sin frenar ingresos. El error común es recortar en áreas que sí generan ventas o posicionamiento, debilitando el negocio a mediano plazo.
La gestión práctica no consiste en “gastar menos”, sino en gastar mejor. Un negocio sano revisa periódicamente su estructura de costos, identifica qué gastos sostienen el crecimiento y cuáles solo se mantienen por inercia. Un ejercicio práctico para poner a prueba esta lógica es el siguiente: durante un mes, clasifique todos los gastos del negocio en fijos y variables, y luego pregúntese qué pasaría si las ventas cayeran un 20%.
Los gastos fijos que seguirían intactos deben revisarse primero (¿se pueden renegociar, pausar o flexibilizar?), mientras que los variables deben evaluarse según su impacto directo en las ventas. Si una campaña publicitaria genera clientes, no se recorta: se optimiza. Este análisis simple permite ajustar sin improvisar y tomar decisiones que protejan la operación y la sostenibilidad del negocio. En tiempos desafiantes, la disciplina financiera se convierte en una verdadera ventaja competitiva.






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