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Editorial| El empresario digital: cómo crear un negocio en la nueva economía

hace 1 minuto
3 min de lectura

Una computadora, una idea y un mercado que ya no necesita estar frente a una tienda

Imaginemos a una persona que sabe hacer tortas, diseña ropa o brinda asesorías profesionales. Durante años, para convertir ese conocimiento en un negocio probablemente habría necesitado alquilar un local, comprar equipos, contratar personal y esperar a que los clientes llegaran. Hoy, el punto de partida puede ser muy diferente: una cuenta en redes sociales, una plataforma de pagos, una tienda virtual y un teléfono pueden ser suficientes para comenzar a probar una idea.



En este escenario aparece una figura cada vez más importante: el empresario digital, capaz de convertir una idea en un negocio utilizando la tecnología como principal aliada.


Según el informe Tendencias de empleabilidad 2026, publicado por OBS Business School, el mercado laboral atraviesa una transformación marcada por cuatro grandes fuerzas: la transición digital, la transición verde, los cambios sociales y la transformación geoeconómica. Estos cambios están modificando los perfiles profesionales y las habilidades que necesitan las empresas.


El emprendimiento digital forma parte de esta transformación. No se trata solamente de vender por Internet. También incluye ofrecer servicios, crear contenido, desarrollar cursos, trabajar como especialista independiente o construir productos que funcionen completamente en línea.


La oportunidad es clara, pero también existe un problema: entrar al mundo digital es más sencillo que antes, pero hacer que un negocio funcione sigue siendo difícil. Tener una página web o miles de seguidores no garantiza ventas. El emprendedor necesita entender a sus clientes, controlar sus costos, promocionar lo que ofrece y, sobre todo, adaptarse cuando algo no funciona.


La inteligencia artificial es una de las transformaciones más visibles. Ya está asumiendo tareas que antes realizaban las personas, desde analizar información hasta automatizar procesos. El desarrollo de la llamada IA agéntica lleva este cambio un paso más allá, al permitir que determinados sistemas ejecuten tareas y tomen decisiones de manera autónoma.


Para un emprendedor, esto puede significar hacer en minutos actividades que antes requerían varias horas: redactar contenidos, analizar información, responder consultas o preparar determinadas tareas administrativas. Pero también plantea una exigencia: aprender a utilizar estas herramientas antes de que se conviertan en algo habitual entre la competencia.


La tecnología también ha reducido algunas barreras para comenzar un negocio. El comercio electrónico permite vender productos mediante plataformas virtuales; los cursos online convierten conocimientos en una posible fuente de ingresos; la creación de contenido puede generar ingresos mediante publicidad y colaboraciones. También existen modelos como el marketing de afiliados y los servicios especializados de programación, diseño, marketing, traducción, consultoría o asistencia virtual.


En muchos casos, estos negocios pueden comenzar con una inversión menor que la de un negocio tradicional. No siempre se necesita alquilar un local ni contratar un equipo desde el primer día. Una computadora, una conexión a Internet y una habilidad que resuelva una necesidad pueden ser suficientes para comenzar a probar una idea.


Pero trabajar de manera digital tampoco significa que todo sea más fácil. Quien emprende debe vender, llevar sus cuentas, conseguir clientes, responder mensajes, cumplir entregas y resolver problemas. La tecnología puede facilitar muchas de estas tareas, pero las decisiones siguen dependiendo de la persona que está detrás del negocio.


Además, no todo el futuro del trabajo estará relacionado con la inteligencia artificial. La sostenibilidad está generando nuevas necesidades en áreas como ingeniería, datos y gestión. Al mismo tiempo, el envejecimiento de la población está aumentando la demanda de profesionales vinculados con la salud, el cuidado y la atención de las personas.


Esto demuestra que el mercado laboral no se está volviendo simplemente más tecnológico. También están cambiando las necesidades de las empresas y de los consumidores. Por eso, habilidades como la comunicación, el criterio, la creatividad y la capacidad para entender a otras personas siguen teniendo valor.


El empresario digital, entonces, no necesita necesariamente una gran inversión ni una idea completamente revolucionaria. Necesita identificar un problema, encontrar una forma útil de resolverlo y comprobar si alguien está dispuesto a pagar por esa solución.


Después vendrán las herramientas: una tienda online, redes sociales, publicidad, inteligencia artificial, plataformas de pago o sistemas de gestión. Pero las herramientas son el medio, no el negocio.


Quizá esa sea la parte más interesante del emprendimiento digital: no se trata de tener la tecnología más nueva, sino de saber qué problema vale la pena resolver con ella. Las plataformas cambian, aparecen nuevas herramientas y la inteligencia artificial seguirá avanzando, pero detrás de cada negocio seguirá existiendo algo mucho más sencillo: una persona que necesita algo y otra que encuentra la manera de solucionarlo.

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Director: Héctor Kuga Carrillo

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Periódico La Social es un periódico digital especializado en economía, negocios y emprendimiento, con enfoque en cooperativas, pymes y economía social. Informamos, analizamos y difundimos iniciativas que impulsan el desarrollo empresarial y social en el Perú, conectando a emprendedores, dirigentes y líderes del sector productivo.

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