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Emprendedor y empresario con rostro humano

Por Héctor Kuga Carrillo |


En la vida, todo encuentra su equilibrio, la dualidad empresarial entre emprendedor y empresario no es la excepción. Así como existe el bien y el mal, el frío y el calor, el día y la noche, también se presenta la dualidad en el ámbito empresarial y del emprendimiento, marcada por el desprendimiento. Comienza con el acto de emprender y culmina con el desprendimiento, para convertirse en empresario.

Contrario a la creencia de que los emprendedores y empresarios nacen, la realidad es que se hacen. La pregunta clave es: ¿cómo nos transformamos en emprendedores y empresarios? nos convertimos en emprendedores al materializar nuestros sueños, proyectos e ideas en la realidad. Todos poseemos la capacidad de emprender; la única condición es tomar la decisión y atrevernos a despertar nuestro espíritu emprendedor.


La primera decisión crucial es poner en práctica nuestras ideas y sueños. Un ejemplo destacado es el famoso Wald Disney, quien convirtió sus sueños en realidad y creó una empresa globalmente reconocida. Para evolucionar de emprendedores a empresarios, debemos tomar decisiones claras sobre nuestros objetivos, definir hacia dónde nos dirigimos y plasmar nuestras visiones en planes operativos, estratégicos y de mercadeo.


El éxito, un concepto discutido a lo largo de las civilizaciones, es un estado mental. Las empresas y empresarios responden a estímulos y requieren una actitud mental positiva. La decisión de ser emprendedor y despertar nuestro espíritu emprendedor es crucial. Desde niños hasta adultos, hay un ciclo de vida que implica aprender de los fracasos para alcanzar el éxito.


La actitud mental positiva es fundamental para el emprendedor. Debe evitar a personas tóxicas y rodearnos de individuos exitosos. El miedo al riesgo y al fracaso no debe impedirnos avanzar. Aprender de las experiencias y persistir nos llevará al éxito.


Para poner en práctica nuestro emprendimiento, es necesario diseñar una agenda y un cronograma de trabajo. Esto incluye la elaboración de planes de negocio, financieros, de mercadeo y comunicación. La gestión empresarial debe tener objetivos, metas y planes de trabajo es la diferencia entre tener un simple emprendimiento y una empresa exitosa.


El desarrollo de un plan de marketing es esencial para cualquier empresa. Este plan guía las acciones relacionadas con productos, precios, distribución y promoción. La transformación digital actual facilita la implementación de campañas efectivas.


Ser un emprendedor exitoso implica tomar decisiones, ser fuerte y persistente, tener una actitud mental positiva y desarrollar planes claros para la gestión empresarial y marketing. El éxito depende de nuestra capacidad para aprender, adaptarnos y superar los desafíos en este camino emprendedor.


Recordemos que en la vida todo está en equilibrio, la actividad empresarial se desarrolla con una dualidad de emprendedores y empresarios, su ventaja competitiva estará orientada hacia una gestión con rostro humano que trascienda.


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