Precios, consumo y empleo: lo que cambia en el mercado peruano en 2026
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La economía peruana muestra señales de recuperación, pero con efectos distintos en hogares y empresas. El Banco Central de Reserva (BCR) informó que la inversión privada creció 10% en 2025, un resultado destacado tras varios años de bajo dinamismo. Este avance suele anticipar más proyectos, mayor actividad empresarial y nuevas oportunidades laborales.

Cuando la inversión aumenta, las empresas amplían operaciones, compran equipos y demandan más servicios. Eso puede impulsar el empleo y mejorar ingresos, especialmente en sectores vinculados a construcción, comercio, industria y logística. Sin embargo, el impacto no siempre es inmediato ni uniforme, debido a la alta informalidad laboral que aún caracteriza al mercado peruano.
En consumo, las familias mantienen una actitud prudente. Aunque la inflación se ha moderado, el precio de alimentos, transporte y servicios sigue siendo un factor clave en las decisiones diarias. Por ello, muchos hogares comparan más precios, priorizan promociones y reducen gastos no esenciales.
Otro punto relevante es el manejo del gasto público. Julio Velarde advirtió que en los últimos años creció más el gasto corriente que la inversión pública. La diferencia es importante: mientras la inversión en infraestructura, salud o educación mejora productividad y competitividad, el gasto corriente tiene menor impacto económico de largo plazo.
Para 2026, el reto será consolidar la confianza empresarial, atraer nuevas inversiones y mejorar la calidad del empleo. Si se combina inversión privada sostenida con mejor ejecución pública, el país podría fortalecer su crecimiento y beneficiar directamente a la población.
El mercado peruano entra así en una etapa donde el consumidor será más exigente, las empresas deberán operar con mayor eficiencia y el Estado tendrá que priorizar decisiones que generen resultados concretos.



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