La nueva economía global: las tendencias que definirán el segundo semestre de 2026
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La economía mundial ingresa al segundo semestre de 2026 en una etapa de crecimiento moderado, marcada por una menor inflación respecto a los años anteriores, pero con elevados niveles de incertidumbre derivados de la geopolítica, el comercio internacional y la acelerada transformación tecnológica. Los principales organismos multilaterales coinciden en que el mundo ya no enfrenta una crisis inflacionaria como la de 2022-2023, sino una economía que deberá encontrar un nuevo equilibrio entre crecimiento, productividad y estabilidad.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) proyecta un crecimiento mundial cercano al 3 % en 2026, por debajo del promedio histórico de aproximadamente 3,7 % registrado antes de la pandemia. La OCDE mantiene una perspectiva similar y advierte que la expansión seguirá siendo desigual entre regiones, mientras que el Banco Mundial sostiene que la inversión privada continúa siendo el principal desafío para las economías emergentes.
1. La inteligencia artificial será el principal motor de productividad
La mayor transformación económica de esta década ya no proviene únicamente del comercio o de la industria manufacturera, sino de la inteligencia artificial.
De acuerdo con PwC, la IA podría aportar hasta US$15,7 billones a la economía mundial hacia 2030, equivalente a un incremento cercano al 14 % del PIB global. Durante el segundo semestre de 2026, las inversiones corporativas seguirán concentrándose en automatización, análisis predictivo, ciberseguridad e infraestructura para centros de datos.
La consultora McKinsey estima que la IA generativa puede crear entre US$2,6 y US$4,4 billones adicionales de valor económico cada año, especialmente en servicios financieros, manufactura, salud, comercio y logística.
Para las empresas, la discusión ya no gira en torno a si adoptar IA, sino a cómo integrarla en sus procesos para mejorar productividad y reducir costos operativos.
2. Un comercio internacional más fragmentado
El comercio global atraviesa un proceso de reorganización sin precedentes.
Las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China, junto con nuevas políticas industriales en Europa y Asia, están impulsando estrategias como el nearshoring y el friendshoring, mediante las cuales las empresas trasladan parte de su producción hacia países considerados aliados o cercanos a sus principales mercados.
Según la Organización Mundial del Comercio (OMC), el comercio de mercancías mantendrá un crecimiento positivo durante 2026, aunque a un ritmo menor que el observado antes de la pandemia.
Esta reorganización representa oportunidades para América Latina, particularmente para países exportadores de minerales estratégicos, alimentos y manufacturas con acceso preferencial a mercados internacionales.
3. Los bancos centrales mantendrán una política monetaria prudente
Aunque la inflación ha disminuido considerablemente respecto a los máximos alcanzados en 2022, los bancos centrales aún muestran cautela.
En Estados Unidos, la inflación se aproxima al objetivo del 2 %, mientras que en Europa continúa descendiendo gradualmente. Sin embargo, persisten riesgos asociados al precio del petróleo, los conflictos geopolíticos y posibles interrupciones en las cadenas logísticas.
Esto significa que las reducciones de tasas de interés seguirán siendo graduales, manteniendo un costo del crédito relativamente elevado para empresas y consumidores.
Para las economías emergentes, este escenario implica un acceso más costoso al financiamiento internacional y una mayor disciplina fiscal.
4. Los minerales críticos redefinen el mapa económico
La transición energética continúa impulsando una fuerte demanda por minerales estratégicos.
La Agencia Internacional de Energía (AIE) estima que la demanda de litio podría multiplicarse varias veces antes de 2035, mientras que minerales como cobre, níquel, cobalto y tierras raras serán esenciales para la fabricación de baterías, vehículos eléctricos y sistemas de almacenamiento energético.
En este contexto, países como Perú, Chile, Argentina y Australia adquieren una importancia geopolítica creciente debido a sus reservas minerales.
Para Perú, esto representa una oportunidad para atraer inversiones, siempre que se logren mayores niveles de estabilidad regulatoria y desarrollo de infraestructura.
5. América Latina crecerá por debajo del promedio mundial
Las proyecciones del FMI indican que América Latina crecerá alrededor de 2 % en 2026, una tasa inferior al promedio global.
Los principales factores que limitan la expansión regional son:
Baja productividad.
Menor inversión privada.
Débil crecimiento del consumo.
Incertidumbre política.
Limitado avance en infraestructura.
No obstante, sectores como agroexportación, minería, energías renovables, economía digital y servicios basados en conocimiento continúan ofreciendo oportunidades de inversión y generación de empleo.
6. La productividad será el nuevo indicador de competitividad
Más que el tamaño de las empresas, la productividad determinará quiénes liderarán la nueva economía.
Las compañías con mayor capacidad para incorporar inteligencia artificial, automatizar procesos, utilizar análisis de datos y desarrollar talento digital registrarán mayores márgenes de rentabilidad.
Asimismo, la sostenibilidad dejará de ser únicamente un compromiso ambiental para convertirse en un requisito de acceso a mercados internacionales, especialmente en Europa y Norteamérica.
Perspectiva:
El segundo semestre de 2026 confirma que la economía mundial está entrando en una nueva etapa. La inflación deja de ser el único foco de preocupación y cede espacio a desafíos más estructurales: productividad, innovación tecnológica, seguridad energética y reorganización del comercio internacional.
Para países como Perú, el contexto presenta una doble realidad. Por un lado, la demanda de minerales críticos, alimentos y servicios digitales abre oportunidades para impulsar las exportaciones y atraer inversión. Por otro, será indispensable mejorar la competitividad, fortalecer la institucionalidad y acelerar la transformación digital para aprovechar plenamente este nuevo ciclo económico.
En la nueva economía global, el crecimiento ya no dependerá únicamente de producir más, sino de producir con mayor tecnología, eficiencia e innovación.



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