Fondo Monetario Internacional: Perspectivas de la economía mundial
- Héctor Kuga Carrillo
- 31 jul 2025
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 7 ago 2025
El crecimiento resiste, pero las tensiones globales siguen generando incertidumbre
La economía mundial continúa avanzando con cierta firmeza, pero en un contexto marcado por desequilibrios, tensiones comerciales y riesgos geopolíticos. Según el más reciente informe del Fondo Monetario Internacional (IMF, por sus siglas en inglés) sobre las Perspectivas de la Economía Mundial, se prevé que el crecimiento global alcance el 3,0% en 2025 y el 3,1% en 2026. Estas cifras representan una leve mejora frente a los pronósticos anteriores de abril del mismo año, pero aún están por debajo del promedio histórico prepandemia, que rondaba el 3,7%.

Este aumento en las proyecciones se debe a varios factores inesperados: un adelanto en las importaciones internacionales ante el temor a nuevos aranceles, unas tasas arancelarias en Estados Unidos más bajas que las anunciadas inicialmente, una mejora en las condiciones financieras globales gracias a la depreciación del dólar, y nuevas medidas fiscales de impulso económico en algunos países con economías influyentes.
Durante el primer trimestre de 2025, el comercio mundial experimentó un crecimiento notable, lo cual sorprendió a los analistas. Sin embargo, el informe advierte que este impulso podría ser temporal, ya que muchos países aceleraron operaciones ante posibles cambios regulatorios, por lo que se espera una moderación en los trimestres siguientes.
Inflación en descenso, pero con diferencias
La inflación global muestra una tendencia descendente: se estima que bajará a 4,2% en 2025 y 3,6% en 2026. Pero la situación varía de país en país. En Estados Unidos, la inflación sigue por encima de su meta, impulsada en parte por los aranceles y el alza de precios en bienes importados. En cambio, en la zona euro y otras regiones, se han registrado caídas inesperadas en los precios, lo que genera cierta estabilidad.
La inflación subyacente —que excluye alimentos y energía— se ha moderado considerablemente, situándose por debajo del 2% a nivel global, lo cual refleja que las presiones internas sobre los precios están perdiendo fuerza.
Regiones y países: luces y sombras
El IMF prevé un crecimiento del 1,5% en 2025 para las economías avanzadas. En Estados Unidos, la expansión proyectada es del 1,9%, levemente superior a lo estimado anteriormente, gracias a condiciones financieras más favorables y un enfriamiento de la demanda privada. En 2026, se espera que ese crecimiento suba ligeramente al 2,0%.
En la zona euro, el panorama mejora tras un periodo de estancamiento, con una proyección de crecimiento del 1,0% en 2025 y del 1,2% en 2026. Esta recuperación, aunque modesta, se atribuye a una mejoría en la inversión pública y a la estabilización del mercado energético.
En el bloque de economías emergentes y en desarrollo, las cifras son más alentadoras: se espera un crecimiento del 4,1% en 2025 y del 4,0% en 2026. El caso más destacado es el de China, cuyo crecimiento proyectado fue revisado al alza hasta el 4,8%, debido a un dinamismo mayor al previsto en su actividad económica durante el primer semestre del año.
También se observa una recuperación en regiones como Oriente Medio y Asia Central, donde se espera un crecimiento de 3,4% en 2025 y 3,5% en 2026, apoyado en mejoras en los precios de exportación y una mayor estabilidad política en ciertos países.
Riesgos que no desaparecen
A pesar de las cifras positivas, el IMF advierte que el panorama global sigue siendo frágil. El mayor peligro está en un posible repunte de las tensiones comerciales, lo cual podría traducirse en nuevos aumentos arancelarios que frenen el crecimiento y eleven la inflación.
Además, los riesgos geopolíticos siguen muy presentes. Cualquier escalada de conflictos en regiones sensibles, como Oriente Medio o Ucrania, podría afectar las cadenas de suministro y provocar aumentos inesperados en los precios de materias primas.
Por otro lado, el aumento de los déficits fiscales y la volatilidad financiera podrían generar presiones sobre las tasas de interés y afectar las condiciones de crédito. En este entorno, el informe subraya la importancia de mantener la independencia de los bancos centrales, una comunicación clara de las políticas económicas y el diseño de planes de contingencia ante diferentes escenarios.
El camino hacia un crecimiento sostenible
El IMF concluye que la clave para sostener el crecimiento a mediano plazo está en fortalecer la confianza internacional, reducir la incertidumbre política y económica, y apostar por reformas estructurales. En especial, recomienda impulsar la transformación tecnológica, incluyendo la digitalización y la adopción de inteligencia artificial, como vías para aumentar la productividad global.
En resumen, el mundo sigue creciendo, pero no por razones estructurales sólidas, sino por movimientos defensivos frente a posibles shocks comerciales. Para transformar esta recuperación en un ciclo sostenido de bienestar global, se necesita cooperación, visión estratégica y compromiso político.






Comentarios