El perfumista, los perfumes y la aromaterapia
- Héctor Kuga Carrillo
- hace 12 minutos
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Detrás de cada perfume hay algo más que una fragancia agradable. Hay botánica, química, memoria y bienestar. En ese punto de encuentro aparece la aromaterapia, una práctica ancestral que hoy vuelve a cobrar relevancia en un contexto donde el estrés, la ansiedad y la búsqueda de equilibrio forman parte de la vida cotidiana.

La aromaterapia es una técnica derivada de la herboristería que utiliza aceites esenciales extraídos de plantas —flores, hojas, semillas, raíces o resinas— para contribuir al equilibrio entre mente, cuerpo y emociones. Estos aceites son altamente concentrados y se obtienen, en su mayoría, mediante destilación al vapor, conservando principios activos con efectos terapéuticos reconocidos por diversas disciplinas complementarias.
Su origen se remonta a civilizaciones como la egipcia, sumeria, griega y árabe, que ya empleaban mezclas aromáticas en rituales, procesos de sanación, prácticas espirituales y perfumes. No fue hasta 1928 cuando el químico francés René Maurice Gattefossé acuñó el término “aromaterapia”, tras comprobar el poder regenerador del aceite esencial de lavanda en una quemadura. Desde entonces, se consolidó el estudio de los aceites esenciales y su capacidad de ser absorbidos por la piel y el olfato.
Cómo actúan los aromas
Los aceites esenciales actúan principalmente por tres vías. La respiratoria es la más conocida: al inhalar un aroma, los compuestos estimulan el sistema límbico del cerebro, relacionado con las emociones, la memoria y el estado de ánimo. Por ello, un aroma puede generar calma, claridad mental o energía en pocos segundos. La vía tópica permite que las moléculas atraviesen la piel y lleguen al sistema circulatorio, mientras que la vía oral debe realizarse únicamente bajo supervisión especializada.
Un enfoque espiritual del bienestar
Desde una mirada espiritual, la aromaterapia se utiliza como herramienta de meditación, relajación profunda y armonización energética. Aromas como el incienso, el sándalo, el jazmín o la lavanda acompañan prácticas de introspección, ayudan a aquietar la mente y favorecen procesos de sanación emocional. En muchas tradiciones, también se emplean para limpiar espacios, proteger la energía personal y crear ambientes de calma y recogimiento.
Uso responsable y consciente
Pese a sus beneficios, los aceites esenciales requieren un uso informado y prudente. No deben aplicarse puros en mucosas, ni utilizarse de forma indiscriminada. Elegir aceites 100 % puros y contar con orientación profesional es clave para una experiencia segura.
En manos conscientes, la aromaterapia deja de ser una moda y se convierte en una aliada cotidiana. Porque oler bien es solo el inicio: el verdadero poder del aroma está en cómo nos conecta con nuestro equilibrio interior.






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