Editorial: El escenario global y la geopolítica
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Las predicciones económicas a nivel global para 2026, que en algún momento parecían optimistas durante 2025, hoy se enfrentan a un escenario claramente más turbulento. Pocos anticipaban una serie de acontecimientos que han reconfigurado la situación política y económica mundial: tensiones geopolíticas, conflictos comerciales a través de aranceles, y guerras que continúan afectando los mercados internacionales, como la prolongada invasión de Rusia a Ucrania, que ha presionado al alza los precios de los hidrocarburos y de diversos productos de importación.
Este contexto impacta especialmente a los países que dependen de la exportación de materias primas, como el Perú, cuya economía es altamente sensible a los vaivenes del mercado internacional.
En América Latina y el Caribe, el panorama es aún más complejo. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) proyecta cuatro años consecutivos de bajo crecimiento, con una expansión regional de apenas 2,3% en 2026, en un entorno marcado por el menor dinamismo del consumo y de la demanda externa. Esta desaceleración se acompaña de problemas estructurales persistentes, como la alta informalidad y el debilitamiento del empleo formal, lo que incrementa la precarización económica en la región.
En el Perú, la situación no es ajena a esta realidad. A ello se suma una crisis política recurrente que continúa afectando la confianza y el clima de inversión. La inestabilidad institucional de los últimos años ha generado un entorno incierto que coincide, además, con campañas comerciales clave para emprendedores y empresas. Paradójicamente, esto ocurre en un contexto macroeconómico que, pese a todo, mantiene cierta estabilidad gracias a una moneda fuerte.
El futuro inmediato es incierto. Las perspectivas globales no son favorables y, a diferencia de otros periodos, hoy resulta especialmente difícil anticipar qué ocurrirá en el corto plazo, tanto en el ámbito económico como en el político y social.
El país enfrenta, una vez más, el desafío de transitar un periodo complejo, donde factores estructurales como la corrupción, la ineficiencia estatal y el nepotismo siguen limitando el desarrollo. A esto se suma la necesidad urgente de preservar el equilibrio fiscal y evitar un gasto público desbordado que comprometa la estabilidad económica.
Más que una coyuntura pasajera, el momento actual se asemeja a una navegación en mar abierto sin rumbo claro. La incertidumbre domina el escenario y el margen de error es cada vez más reducido. En este contexto, la responsabilidad política y la gestión eficiente no son opcionales, sino condiciones indispensables para evitar que la crisis se profundice.
País | Crecimiento estimado 2026 |
Argentina | 2.0% |
Brasil | 2.1% |
Chile | 2.3% |
Colombia | 2.5% |
Ecuador | 1.8% |
Uruguay | 2.4% |
Bolivia | 2.2% |
Paraguay | 3.5% |
Perú | 2.6% |
Las proyecciones de crecimiento para 2026 reflejan una América Latina que avanza a distintas velocidades, pero sin grandes saltos. Economías como Paraguay lideran con mayor dinamismo, mientras que países como Ecuador y Argentina enfrentan mayores restricciones. Perú se mantiene en un nivel intermedio, con una expansión moderada que depende en gran medida de factores internos como la estabilidad política y la inversión privada. En conjunto, la región confirma un patrón de crecimiento limitado, insuficiente para cerrar brechas estructurales.



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