Crisis laboral del COVID-19 impactó más a los trabajadores jóvenes de baja educación e informales

Según estudios publicados en BID señala que los trabajadores jóvenes, los de baja educación, los informales y, especialmente, las mujeres, perdieron empleo en mayor proporción durante la crisis laboral desatada por el COVID-19.





Así lo refleja "De la crisis a la oportunidad: el COVID-19 en el mercado laboral de América Latina y el Caribe", un informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) que analiza la huella que la pandemia ha dejado en los mercados de trabajo de la región. El estudio, que se nutre de los datos recopilados por el Observatorio Laboral COVID-19 del BID, ofrece detalles hasta ahora desconocidos sobre el impacto desigual de la crisis en los mercados de trabajo.


Como refleja el informe, el golpe de la crisis en el mercado laboral no se limitó a los puestos de trabajo perdidos (en el punto álgido llegaron a perderse 31 millones de empleos). También se analizan los ajustes sufridos por los trabajadores en términos de salarios o de horas trabajadas. En Paraguay y Argentina, por ejemplo, se registraron grandes reducciones de horas trabajadas (13 % y 9 %, respectivamente) fruto de la caída de la actividad económica.


“Paradójicamente, esta crisis también ha abierto oportunidades para acelerar la transformación de los mercados laborales de la región, enfrentando los desafíos estructurales que tradicionalmente han obstaculizado el desarrollo de América Latina y el Caribe”, explica Mariano Bosch, asesor económico principal del Sector Social del BID y coautor del informe.


Otro de los temas principales abordados en el informe es el teletrabajo, una de las grandes transformaciones que la pandemia ha traído al mercado laboral. “Lo que muestran los datos es que estas nuevas fórmulas de trabajo remoto han sido muy útiles solo para una parte limitada de la población, principalmente la de mayor educación. Sabemos que menos del 10% de los trabajadores con baja educación han podido utilizar este tipo de esquemas. Vemos, por tanto, que el teletrabajo, que ha sido muy útil para mantener el empleo en muchos casos, tiene también el potencial de incrementar la desigualdad”, afirma Oliver Azuara, economista sénior de la División de Mercados Laborales del BID y coautor del informe.


Nuevas fuentes de datos


Otro de los aspectos novedosos del informe es que también se apoya en fuentes no tradicionales de datos, como las vacantes en línea que se publican en distintas páginas web, así como la información disponible en LinkedIn. “Estas nuevas fuentes de datos son un indicador que responde mucho más rápido a las condiciones de la economía y trasladan información sobre el tipo de trabajos y habilidades que están buscando las empresas, por lo que pueden ser útiles para advertir cómo evoluciona el mercado laboral de forma más ágil”, indica Azuara.


En su último capítulo, el informe dibuja escenarios para el mercado laboral de la pospandemia, pues esta crisis es una oportunidad para transformar las instituciones laborales y mejorar las oportunidades de los más desfavorecidos, especialmente de las mujeres.


De la crisis a la oportunidad: el COVID-19 en el mercado laboral de América Latina y el Caribe ha sido posible gracias a la información recopilada y analizada durante toda la crisis por el Observatorio Laboral COVID-19, una herramienta que refuerza uno de los objetivos principales del Grupo BID expresados en su Visión 2025, como es la recuperación inclusiva de los mercados laborales de la region.